Esta semana hemos tenido una charla doble ( y digo doble, porque nuestro grupo se ha vuelto tan numeroso que debemos partirlo en dos dias) para aproximarnos a los vinos blancos.
En primer lugar hemos explicado los métodos de elaboración de los vinos blancos, la importancia del control de la temperatura de fermentación, la necesidad o no de estabilización tartárica…… Creemos que son cosas demasiado básicas, pero después de años de realizar charlas y cursos, cuando iniciamos un nuevo grupo de gente que se interesa casi desde cero por el vino, aún te sorprendes del interés con el que te escuchan. ¿Será verdad que consigo despertar alguna inquietud por el vino? ¿Les interesa lo que estoy contando? Por las caras parece que sí. Y por las preguntas que surgen también. “¿Pero entonces al vino no se le añade nada para que tenga un aroma u otro?”"¿Entonces, si solo se hace de uva, porqué uno huele a manzana y el otro a melocotón?”. Te da miedo hablar de polifenoles, de precursores aromáticos y demás cosas que se les pueda escapar. Al fin y al cabo, no estamos haciendo un master, sino una serie de charlas lúdicas, y el fin primero (y último) es divertirnos. Pero bueno, parece que la gente se divierte, sobre todo cuando pasamos a la parte práctica.
Comenzamos probando tres blancos varietales:
Marina Alta, Alicante, Moscatel; Palacio de Bornos, Rueda, Sauvignon blanc; Oro de Castilla, Rueda, Verdejo.
Interesante.
Conseguimos que se comience a apreciar la diferencia de aromas entre los diferentes vinos. Para sorpresa mia, espontaneamente surge ya alguna persona que, además, aprecia una diferencia entre la acidez que manifiestan los tres vinos. Uno muy diferente y los de Rueda con una diferencia más sutil, pero que la detectan.
Me encanta. No los vinos, sino la reacción de la gente.
A continuación catamos dos vinos de la misma variedad Cardonay, pero uno fermentado en barrica.
Viñas del Vero, Somontano, Chardonay; Monjardin, Chardonay, Navarra, fermentado en Barrica.
Sorprendente.
Estoy seguro que de cincuenta personas, cuarenta y nueve no habian probado nunca un fermentado en barrica.
La primera impresión fue que el Chardonay de Viñas del Vero “gustaba menos” que los otros blancos más afrutados. Luego, con el fermentado en barrica, pudimos escuchar impresiones de todo tipo. Y para mi es muy importante, porque son impresiones reales, directas, de gente sin formar aún. O mejor dicho, sin deformar. Al que le gustó, lo dijo. Al que no le gustó, también lo dijo. Y el que noto una sensación de aroma a podrido, lo dijo claramente, sin intentar camuflarlo por quedar bien y por parecer “que se sabe catar” y que cosas son las que te han de gustar.
Espero con ganas las charlas de la semana que viene.
Vinos tintos.
Preparad esas boquitas, que vamos a investigar de forma diferente las sensaciones del tinto.